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EL VALOR DEL COMPROMISO

EL VALOR DEL COMPROMISO

El valor del compromiso es un intangible que nos debe permitir dar lo mejor de cada uno de nosotros sin necesidad de que nadie nos lo solicite. Y ese es el camino para estar, siempre, cerca de la excelencia, desde luego, en el trabajo, pero también, por supuesto, con la familia, con los amigos e incluso con los desconocidos, etc… Hablamos de un valor, y no de una estrategia. Queremos apelar a una forma de ser, y no a un estar por conveniencia.

Empatía, amabilidad, generosidad y un montón de valores frente a egoísmo o actitud mercenaria peyorativa son elementos que siempre se culminan con la famosa expresión compromiso. Desafortunadamente, en más ocasiones de las que fueran deseables, son pura pose, casi, puro marketing. Y es curioso, porque hablar de esas cosas, incluso, alardear de ellas, tiene muy buena imagen. Digamos que son “políticamente correctas”, aunque, de verdad de la buena, muchos piensen que eso del compromiso, la empatía y la amabilidad, sean una forma de debilidad, y tenga mucho mejor llegada social, la actitud de “éste es un tío duro” que, normalmente va a asociado a ciertas dosis de “rompe y rasga” tan típicas de Angela Channing, y tan bien recibidas en el mundo de los negocios.

COMPROMETIDO se ES y se ESTÁ, y en efecto, es una forma de apostar por un estilo que, en ocasiones, no tiene contraprestación a corto plazo, incluso, a veces tiene un perjuicio, pero es necesario por coherencia, por “bienser”, muy por encima de bienestar. En los grupos se dice que el talento individual debe estar al servicio del colectivo. ¡Qué importante seria llevar este concepto al mundo de la empresa!… y no sólo dentro de ella, sino también en la relación con los clientes y los proveedores.

En este sentido, nos viene muy al caso la fábula del “observado”. Cuenta una leyenda que a alguien, un buen día, se le invitó a entrar en un centro comercial y coger todo lo que quisiera, sin límite de cantidad ni valor. Podía llevarse todo lo que deseara a su casa, utilizando todos los medios a su alcance (camiones, furgonetas, etc…) y nadie le exigiría ninguna responsabilidad. No tendría que pagar nada, y además, contaba con la autorización de los máximos dirigentes del centro comercial, e incluso de la misma policía. Todo lo que quisiera, gratis y absolutamente legal. Y además, nadie le iba a ver, nadie sabría que es lo que cogería…

Este supuesto tiene una segunda versión. En esta segunda, podría hacer lo mismo. Podría llevarse todo lo que quisiera, también, absolutamente gratis y sin ninguna responsabilidad y con todas la autorizaciones pertinentes, pero con una diferencia. Esta vez, si se le vería a través de las cámaras todo lo que se llevase.

La pregunta es muy simple: ¿Se comporta uno igual en una situación que en otra? ¿Se comporta Vd. de la misma manera cuando es observado que cuando no lo es? ¿Su actitud es la misma cuando es cliente que cuando es proveedor? ¿Ha reparado cuantas veces al día es cliente y proveedor?… y la última, ¿su grado de compromiso es el mismo, siempre, o depende de la situación….?

Siéntase observado por sí mismo. Atrévase a que su estilo favorezca el compromiso de todos, también el suyo, sin necesidad de que nadie lo solicite expresamente. Si lo hace, estaremos en el camino correcto. Créame, por favor.

WORKER.

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