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… sobre Los VALORES (El Respeto)

… Sobre Los VALORES (El Respeto)

El RESPETO se da pero, sobre todo, se merece. Y ciertamente, da mucho miedo admitir que hay cosas que no merecen respeto. Tampoco agresión, pero si denuncia. 

El RESPETO es un valor transversal a la vida que se usa como marchamo de calidad de persona, de buena condición humana y que, en su ausencia, cualquier explicación se convierte en banal y carente de influencia, y lo que es peor, sin ningún prestigio. 

Sin duda, debemos revisar este poder “urbi et orbi” que se convierte más en una excusa para evitar la crítica y el debate, que en una norma de convivencia. Seamos claros. 

Nos ahorraremos la pregunta obvia y facilona de ¿y quien no quiere respetar y ser respetado?, y la cambiaremos por otra mucho más fructÍfera y garante de calidad de relaciones: ¿Por qué nos da tanto pudor reconocer que hay personas, hechos o circunstancias que no nos merecen el más mínimo RESPETO? 

Hemos escuchado muchas veces, “todas las opiniones son respetables”, y no, claro que no lo son, y felizmente que así sea. Lo que es respetable es el derecho a opinar, y no en todos los casos o circunstancias. Hay otras leyes que tamizan y ponen límites a esta consideración, con algo de sumisión, tolerancia y dignidad de algo que debe ser aceptado, o sea, el RESPETO. 

El RESPETO se ofrece como elemento de relación y marco de convivencia, pero no siempre se merece, y por lo tanto, en esos casos, es casi una obligación negarlo. Obviamente, en esa negación va inherente el debate, la polémica, la confrontación… Según el nivel de crudeza de la discrepancia, lo más aconsejable, es el bloqueo de la relación, pues hay esencias incompatibles. 

Desafortunadamente, se esgrime el RESPETO en muchas oportunidades para no escuchar la verdad. Las palabras crean realidades y, a veces, aún por ciertas, no dejan de ser contundentes y punzantes. Duelen. Es curioso, como en esos casos se esgrime el RESPETO para no recibir ese ajuste, que en nada tiene que ver con el sincericidio, tan de moda. 

Se usa el RESPETO para justificar el NO RESPETO de muchos en sus palabras, hechos y actitudes. Además, se multiplica con la libertad a decir, hacer y sentir. ¿Libertad de no respetar? ¿Libertad de incumplir con lo acordado y respetado?

El RESPETO no puede ser usado para no escuchar la verdad, cuándo se han tejido relaciones de confianza hasta ese nivel, y por último, el RESPETO es entender al otro, aunque sea para decirle que no es respetable. Según la proporción, llegará el necesario bloqueo. Debemos cuidar “nuestro cubito de basura” de lo políticamente correcto y del buenísmo para transformar esta sociedad en la que vivimos. 

El RESPETO se da, pero se merece. Y quien no lo merece, no debe tenerlo. Que se lo gane, reconociendo su error y cambiando de actitud.

WORKER.

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