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… sobre LOS VALORES (La Lealtad)

… Sobre LOS VALORES (La Lealtad)
La LEALTAD aparece como un mantra repetido y asociado a palabras sinónimas y muy eufónicas, para quedar con una pulcritud impecable en todo lo necesario, pero muchas veces, se convierte en estafa y traición, cuándo cae en la incoherencia y la estrategia oportunista. 

La LEALTAD es esa conciencia voluntaria e incuestionable de respeto y fidelidad hacia un compromiso adquirido, según unos principios éticos, mucho más ambiciosos que viejas moralinas oficiales y de presión social. 

Ahí, en ese sentimiento de conciencia con el compromiso, que genera confianza extrema, aparece lo leal. Y lo hace de forma transversal a la vida, por lo tanto, personal y profesionalmente hablando, a pesar de algunas perversiones del sistema. 

La LEALTAD es cumplir con ese “contrato invisible” de fidelidad a lo decidido, salvo que haya habido un cambio definitivo en las circunstancias de lo pactado. Y es cumplir con eso, porque se siente que se debe. Así de fácil y de difícil a la vez. No siempre se puede cumplir con lo acordado en ese compromiso, pero sí siempre, con “la esencia” de lo prometido, sentido e integrado en la relación íntima de máxima confianza. Buscar los caminos alternativos pero esenciales es de buena ley. 

En ese punto de convergencia perfecta de personas, parejas, familias, grupos, equipos, compañías, sociedad, etc… se ilumina el verdadero riego sanguíneo que multiplica todo para el bienestar, confianza y máximo desarrollo. 

El ejemplo de la selección de Japón durante el Mundial de Rusia limpiando y recogiendo todos los desperdicios de su vestuario -ver la imagen- después de haberlo usado (como sus aficionados, en la grada), nos ubica ante el concepto de LEALTAD a una forma de ser, basada en SENTIR, y además, en SENTIR BIEN. 

Lo hacen, todos, los famosos que tienen apellidos y nombre en la espalda de la camiseta, y los anónimos de la masa que están en la grada, porque SIENTEN QUE DEBEN HACERLO, no para recibir ningún elogio externo. Solo sienten, sienten bien, sienten que deben y lo hacen.

Eso es LEALTAD consigo mismo, y con lo que les rodea, sea de su propiedad o no. Eso es vitamina invisible para la transformación hacia una mejor sociedad, con mejores personas, que marcarán un futuro mejor.  

Huyamos de la necesidad “cartesiana” de cuadricular todo, porque no tenemos tiempo que perder, y no queriendo perderlo para nada, terminemos no “invirtiéndolo” ni siquiera en pararnos a pensar si estamos sintiendo bien, incluso, con LEALTAD a nuestra esencia. 

WORKER.

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